En este día del trabajador reflexionemos si nos esclaviza o nos permite desarrollar nuestros talentos.

El trabajo dignifica a quien lo realiza y, al mismo tiempo, supone una manera de proveerse de lo necesario para vivir y sustentarse. Pero, también puede suponer un problema en cuanto acapare toda la vida, sin tomar en consideración otros aspectos.

Hay que tomar en cuenta si se pasan mas de 50 horas a la semana trabajando, si solo se consigue sentirse bien al trabajar, si por razones laborales se presenta mucho estrés, insomnio y en, especial, dificultades en la relación con Dios y con las personas es probable que haya un problema de adicción al trabajo.

El papa Francisco nos recuerda que el trabajo es aquel ámbito donde la persona se realiza, un espacio que no puede convertirse en esclavitud. “Cuando el trabajo ya no es expresión de la persona, porque ya no incluye el sentido de lo que está haciendo, el trabajo se convierte en esclavitud; la persona puede ser sustituida por una máquina”, afirma el papa.

Precisamente, el evangelio de hoy nos llama a “trabajad, no por el alimento que perece, sino por el alimento que dura para la vida eterna”. Dice Jesús en este evangelio que el alimento que dura para la vida eterna es creer en El.

Trabajar es necesario e importante, pero lo más importante es buscar “el Reino de Dios y su justicia”, porque en todo debemos confiar en El y en que nos proveerá de lo que necesitamos. “Lo demás viene por añadidura.”

También agradecerle a El por la oportunidad de poner al servicio de los demás nuestras capacidades y talentos y aprovechar hacer esta oración:

Señor, hoy quiero darte gracias por mi trabajo, fuente de grandes bienes y gratas realizaciones. Dame, Dios mío, el don de superar en mi labor los problemas, soportar las contrariedades y gozar de esa calma que ofrece la paciencia. Gracias Señor, por mi trabajo, el cual me permite desarrollar mis capacidades y dar buen fruto con los talentos. Mi trabajo me hace madurar, me impide sumirme en el sopor de la pasividad y me vuelve dinámico. Mi trabajo es el campo que se me brinda para ser creativo, solidario, generoso y para dar lo mucho que he recibido.Gracias, Oh Dios, por mi trabajo. Si laboro con entusiasmo, lo difícil torna fácil y lo pesado se hace ligero. Cuando trabajo con amor alcanzo metas que creía imposibles y gracias a mi esfuerzo hay mas sonrisas y mas paz. Haz, Señor, que hoy no haga mi trabajo mas fatigoso con las quejas y el mal genio, sino que, al contrario, tome mi labor como un servicio y una oportunidad de hacer el bien.  Amén”