¡Existió una vez una historia digna de ser contada!; este personaje es un hombre moreno de corazón humilde, mirando de frente a Jesús en la cruz con su escoba en mano sirviendo a todos llamado San Martín de Porres.

Este joven inicia su vida de santidad de la mano de santo Toribio Mogrovejo, primer arzobispo de Lima. A sus doce años aprende los oficios de peluquero, y asistente de dentista, poco a poco todos en Lima lo ven como un hombre lleno de santidad y amor por los pobres.

En el tiempo de este personaje, las leyes no permiten que una persona de su color y raza fuera religioso por lo que entró al convento de Nuestra Señora del Rosario como donado, esto no impide su total entrega a Dios, con su servicio, humildad, obediente hasta morir y un amor pleno por su prójimo. Tenía a su hermana Juana, quien estaba en una buena posición social, por lo que en una finca de ella ayudaba a enfermos y pobres, así también en el patio acoge varios tipos de animales.

Era una vez que mientras este súper personaje de nuestra iglesia Católica servía, le paso que un estudiante al cual Fray Martín de Porres le cortaba el pelo se molesto y le dijo tantas palabras horrendas a la que este virtuoso del amor le ofreció una sonrisa. Estoy seguro que él estaba impregnado de Jesucristo.

¿Estás tú impregnado de Jesucristo?

¡Hoy en este día!; Fray Martín que el 02 de junio de 1603 se consagro a Dios como religioso y, recibe del P. Fernando Aragonés el siguiente testimonio: “ Se ejercitaba en la caridad día y noche, curando enfermos, dando limosna a españoles, indios y negros, a todos quería, amaba y curaba con singular amor”, esto describe quien es Fray Martín.

Este hombre valeroso, quién este tiempo actual, estoy seguro estaría en las revistas mas especializadas en servicio de los demás, como personaje principal aun sin querer porque Dios eleva a quienes son humildes decía: “No hay gusto mayor que dar a los pobres”, en el año 1639 el día 03 de noviembre cierra su historia, feliz y gozoso en la presencia de nuestro Dios, rodeado de varios religiosos donde entono el credo y su alma fue al Padre Celestial. Ese fue: “El Martin de la Caridad”, ¿Te atreves a seguir su ejemplo?, un si es lograr la eternidad.

 

Por: Gustavo Guzmán