Emma Altagracia González Cabrera se casó con don Pililo en 1955 y fue madre por primera vez en mayo del año siguiente. Para dar a luz nunca acudió a un centro médico pues era su suegra quien la ayudaba en la labor de cada uno de los partos.
Asegura que su parto más complicado fue el de su hija Belkys quien venía de espaldas, pero su suegra fue muy sabia e hizo posible el alegre nacimiento. Belkys incluso de niña tuvo otras dificultades con las cuales estuvo al borde de la muerte, con las cuales doña Emma tuvo muchos sufrimientos.
Doña Emma entregó su vida y todo su ser a cuidar de sus doce hijos pues ante todo decidió darle el seno a todos sus hijos en sus primeros años de vida. Nos cuenta que ella era una “vaquita lechera” porque brotaba leche materna de sus senos de forma abundante. Hoy en día ella está en una silla de ruedas y tiene osteoporosis.
Trabajando mucho en la agricultura: recogiendo café y tabaco, doña Emma junto a su esposo don Pililo criaron a sus doce hijos. “Yo además tuve que criar a cuatro nietos, porque una de mis hijas tuvo que trabajar y me quedé al cuidado de ellos”, afirma doña Emma.
En los tiempos actuales se hace muy difícil tener más de tres hijos y doña Emma asegura que los muchachos de antes no eran como los ahora, pues antes eran más obedientes, bien portados, tranquilos y honrados.
“Nunca hubo una mala respuesta de parte de los hijos, eran dóciles y hacían caso de las cosas que se les decía” así explica doña Emma. Recomienda a las nuevas madres y a las que quisieran serlo que presten más atención a las cosas que hacen sus hijos y, además, sepan siempre donde están y con quienes están pasando el tiempo.
Doña Emma con sus 82 años es un ejemplo de valentía por darle valor a tener una familia numerosa y pasar sus mejores años dándolo todo por el tesoro más grande: los hijos.