¿Acaso la responsabilidad es un gesto de amor? ¿Podríamos decir que quien actúa con corresponsabilidad (responsabilidad compartida) está dando muestras de amor?

Cuando asumes parte de los trabajos, cuando das de tu tiempo y esfuerzo, y lo haces oportunamente, es decir cuando es necesario, entonces estas actuando con corresponsabilidad. Ser corresponsable conlleva una doble acción: Esfuerzo Común en el Momento Requerido. Si el esfuerzo es individual y no se realiza en el momento necesario, entonces no es corresponsabilidad. ¡Esta solo existe cuando la responsabilidad es compartida y realizada a tiempo!

¿Y si te dijera que ser corresponsable en buenas acciones es ser uno de los mayores signos de amor que podemos realizar, me creerías? Pues, ¿Acaso el amor se dice o se demuestra? ¿Puede decir un amigo, un compañero de clase, un vecino, un hijo(a), un novio(a), un esposo(a), un cristiano(a) que ama al otro con quien convive sin asumir con este las responsabilidades comunes en los trabajos de la escuela, del vecindario, del hogar y de la Iglesia? Creo que no.

¿Estas siendo responsable con tu parte en los trabajos de grupos? ¿Estas siendo corresponsable de las tareas u oficios de tu casa?

No quiero engañarte. Trabajar es duro y ser corresponsable no es tarea fácil. Bien lo dice San Pablo a su amigo Timoteo: “Toma parte en los duros trabajos del Evangelio” (2 Tim 1,8). Sin embargo, no lo olvides, si no eres corresponsable no estas amando a los demás.

Ser responsable de algo junto a otra persona totalmente distinta a ti requiere de paciencia, perseverancia, sacrificio. Ahora bien, cuando logran comprenderse y esforzarse en una misma dirección, grandes cosas suceden, mucho mayores que lo que puedas hacer tu solo.

Si te dijera: ¿Quieres ayudarme a organizar un viaje a la playa? Es muy probable que no hubieses dudado decir que sí, no importando lo que tuvieras que hacer. Sin embargo, si te preguntara: – ¿Quieres ir a evangelizar y a visitar los enfermos?… ¿Qué hubieses dicho?

Muchas veces para servir a Dios nos ponemos obstáculos nosotros mismos: Que no tenemos fuerza física, tiempo, que tenemos trabajo o tareas de la escuela o universidad, pero ¿Quién te ha dado todo la salud, tiempo de vida, oportunidad para trabajar o estudiar?… ¡Es el mismo Dios!

Si deseas servir a Jesús y a los más débiles no te preocupes tanto por las cosas, pues Él te proveerá lo que necesites; Él en Su Bondad te suplirá todo lo necesario. Dale tu sí como María y confía. Pídele que como ella sepamos decir: He aquí tu servidor(a), hágase en mí según tu Voluntad. “Toma parte en los duros trabajos del Evangelio” pues Jesús te necesita.

“En el atardecer de nuestras vidas, seremos juzgados en el amor”. (San Juan de la Cruz)

“Si diera todos mis bienes para dar de comer a los pobres, y si entregara mi cuerpo para ser quemado, pero no tengo amor, de nada me aprovecha”. (1 Corintios 13,3)

Manuel Lamarche