¿Puedes creer en alguien que apenas conozcas? ¿O tan solo te bastaría con un primer encuentro para confiar en alguna persona?…. ¿No necesitarías quizás dedicar mayor tiempo para tratar a la persona y así entonces poderle creer e incluso llegar a confiar en ella?

Como joven quieres vivir intensamente, experimentar, crear tu propia personalidad, ¡Genial!, por eso sueles hacer muchas actividades; compartir con tus amigos, explorar en la web, solo que es muy probable que te estés perdiendo de la mejor parte, así nos lo dice una muchacha llamada María, quien prefería estar con Jesús, lo más importante, mientras que su hermana, Martha, quien hacia muchas cosas buenas, como servir, en verdad se perdía de lo más importante. Escuchar al Señor.

Sabes, muchos jóvenes entran a la Iglesia llenos de alegría y al cabo de poco tiempo se alejan hasta no volver más, esto por quedarse apenas con el primer encuentro con Jesús, ese maravilloso momento que hace arder y palpitar fuertemente el corazón, como el de los enamorados, lleno de emociones hermosas de aquellos que se están conociendo, pero que si solo se queda ahí, por la falta del trato cercano, se debilita y se apaga.

La Palabra de Dios hecha carne es Jesús, es por medio de Él como el Padre Creador se comunica con nosotros los seres humanos, pero ya no estando presente en carne y huesos entre nosotros nos habla a través de la Biblia y de manera aún más directa por los Evangelios que se encuentran dentro de esta.

La Palabra de Dios o Biblia tiene un poder sobrenatural y características que ningún otro libro podrá tener jamás.

Es Espada de Doble Filo…

Cuando Jesús nos habla por medio de la Biblia su mensaje penetra nuestra alma y nos transforma interiormente; como la espada de un guerrero en un bosque corta aquello que obstruye el camino para que pase El Rey, que es Jesucristo, así La Palabra poda todos los arbustos, cadillos y malas hierbas que interfieren con Su presencia en nuestros corazones.

Cada vez que te decides a leer La Palabra estás permitiéndole a Jesús podar tu corazón. El va directamente hacia ti y empieza a limpiar lo que le pertenece, que es tu alma y todo tu ser.  Puedes pedirle en oración mientras lees que arranque de raíz todas aquellas impurezas que pueda encontrar en tu interior, y El cómo todo un caballero con amor y delicadeza, pero a la vez con poder y autoridad lo hará por ti:

Señor, arranca con tu Palabra todas las impurezas de mi corazón. Que al escucharte por medio de ella puedas limpiar todo mi ser.

No vuelve vacía…

¿Cómo que la Palabra de Dios no vuelve vacía?.. Bueno, pues Dios mismo te lo explicará:

«Así como la lluvia y la nieve descienden del cielo, y no vuelven allá sin regar antes la tierra y hacerla fecundar y germinar para que dé semilla al que siembra y pan al que come, así es también la Palabra que sale de mi boca: No volverá a mi vacía, sino que hará lo que yo deseo y cumplirá con mis propósitos».

(Isaías 55, 10-11)

¡Wao! ¡Que presente te tiene Dios! A cada instante estás en sus pensamientos y siempre que tú te detengas a leer Su Palabra El va a cumplir sus propósitos en ti y contigo, pero quizás te preguntarás ¿Cuáles son sus objetivos contigo? Si realmente deseas saberlos pues date la oportunidad de iniciar hoy mismo tu lectura de la Biblia, pidiéndole que te capacite para entenderle. El tiene grandes e inimaginables planes para tu felicidad.

Te interpela…

La Palabra de Dios te llama a la acción, te demanda cambio y a su vez remueve tu corazón. Jesús por medio de esta siempre te revelará aquello que desea de ti y siempre será para tu propio bien y de los demás, pero ¡nunca para tu perjuicio o único beneficio! por lo que si aquello que crees como Voluntad de Dios sólo es para tu único provecho, para nada viene de Él.

Jesús nos invita a todos a cumplir los propósitos de Dios, nuestro Padre, sin embargo, El también quiere hablarte personalmente sobre sus proyectos contigo, y para hacerlo El quiere que le escuches por medio de la oración, de la lectura de su Palabra, en especial a través de los libros llamados Evangelios, de Mateo, de Marcos, de Lucas y de Juan, y a su vez desea comunicarte sus propósitos contigo a través de los Sacerdotes en la Eucaristía (Misa).

Tus estudios, tus amigos, tu novio(a), tu familia, todo es importante, pero nada hay más valioso que escuchar a Jesús, que tratarle, que estar a sus pies y compartir juntos. Solo así podrás creer y confiar en Él como un Amigo, que te comprende, a quien le importas, quien está siempre pendiente de ti, más aún, solo teniendo una amistad cercana serás capaz de hablar sin temor sobre Él, pues para poder hablar de un amigo, hay que tratarle de cerca, y con Jesús no es la excepción.

Así como Jesús convocaba a sus primeros amigos, sus discípulos, para llenarles de Fe, instruirlos y capacitarlos para llevar su mensaje, así también hoy Él se vale de sus nuevos primeros apóstoles, que son los sacerdotes y religiosos(as), para convocarnos a ti y a mí a escucharle por medio de ellos, de modo que también nosotros seamos sus segundos nuevos apóstoles.

Para poder ser apóstoles debemos mantenernos en la constante enseñanza de los primeros apóstoles actuales (los sacerdotes), para pasar de ser conocidos (un encuentro personal con Jesús), a ser discípulos (que le escuchamos a sus pies por medio de la Biblia) y apóstoles de Jesús (que le escuchamos por el estudio colectivo en la Eucaristía y salimos a Evangelizar).

En este mes de la Biblia pasemos de ser conocidos a ser discípulos y apóstoles de Jesús.

Manuel Lamarche

Evangelizador Católico